domingo, 1 de marzo de 2015

Fuente de la Campanilla

Excursión hecha el día 22 de Febrero de 2015.

Llevaban los chiquillos mucho tiempo diciendo que querían ir a la nieve, y por fin les he llevado a que pisen nieve de verdad y que se hundan hasta las rodillas. Les he equipado con polainas para que no les entre nieve en las botas (yo siempre las había llamado guetres, pero al parecer casi nadie las llama así) y hemos acometido nuestra andadura hacia la Fuente de la Campanilla.
El primer embalse de la Barranca
El primer embalse de la Barranca.
Empezamos cruzando el primer embalse que hay al lado del parking para pasar al sendero que hay al otro lado. Por el sendero había algún montoncito de nieve, pero nada importante. Los chicos estaban un poco contrariados porque querían nieve en cantidad. Después de un ratito de andar, giramos a la derecha y empezamos a subir por un pinar con poca pendiente. 

Empieza a aparecer la nieve.
Allí ya empezó a verse el suelo lleno de nieve. Anduvimos un poco sobre la nieve, y cuando vimos que las botas se hundían los suficiente para que entrase nieve en ellas, nos paramos y nos pusimos los guetres.

Continuamos andando hasta una cabañita que habían construido sujetando troncos contra el tronco de un árbol. A pesar de que no estaba forrada con hojas ni follaje, y que entraba el aire por todos lados, se notaba dentro una temperatura más agradable.
Tipi alrededor de un árbol.
Desde allí continuamos hasta cruzar el arroyo de la Maliciosa. Bajaba con bastante agua y tuvimos que buscar el lugar adecuado. Después de dudar un rato entre pasar por un tronco gordo o por un puentecito hecho con tres troncos finitos, un grupo de excursionistas nos hizo señas de que dónde estaban ellos se podía cruzar bien. Nos encaminamos hacia allí con un perrete que nos seguía y que pensábamos que era del grupo de excursionsitas. Ayudaron a cruzar a Sofía, Álvaro y María y me dijero que les pasase el perro para que me fuera más fácil cruzarlo al otro lado. 
- "Pero el perro... ¿no es vuestro?"  les dije.
- "No, A ver si es del grupo de franceses que venía por detrás" me dijeron.
Así que salí de la cuenca del arroyo para que el perro me siguiera, y allí estaban sus dueños que lo estaban buscando. María me preguntaba: "¿Y si no les hubieras encontrado, nos lo habríamos llevado a casa?" La pobrecita quiere tener un animal a toda costa.

Seguimos subiendo. Ahora la inclinación es mayor y cansa más.Además en algunas zonas nos hundimos hasta 40 centímetros o más. María empieza a preguntar que cuanto falta, pero les digo que hay que seguir, que descansaremos un ratito y continuaremos.
Primer descanso después de cruzar el arroyo de la Maliciosa.
La pendiente aumenta, llegamos aun mirador muy bonito, que creo recordar que se llamaba Mirador del Peñotillo". Las vistas eran muy bonitas.
Descansando en el mirador del Peñotillo.
Vistas desde el Mirador del Peñotillo.
Detalle de la foto anterior
 Seguimos adelante. Las preguntas de "¿cuanto falta?" se hacen con mayor frecuencia. Siempre pasa lo mismo... ¡Qué impacientes son Álvaro y María!". El embalse de Navacerrada se ve al fondo. Cada vez estamos más altos.
Los montañeros con el embalse de Navacerrada a sus espaldas.
Ampliación del Embalse de Navacerrada.
Hemos subido ya tanto, que las cabras montesas son nuestras vecinas. No somos capaces de ir por donde van ellas, pero sí de subir a su misma altura.


Cabras montesas.
Mientras Sofía y María descansan un rato, Álvaro coge un carámbano de hielo que colgaba de las rocas.
El carámbano.

Descanso en las alturas.
Llegamos al punto más alto de nuestra ruta. Desde allí sólo nos queda bajar. Es un collado en el que sopla un viento enorme y frío, tanto, que no hay nieve en el suelo. Es imposible. Se la lleva el viento. Seguimos hacia abajo en busca de la fuente de la campanilla. El sendero no se ve, la nieve tapa toda la ladera que baja hacia la fuente. Nos guiamos por las marcas verdiblancas de los árboles y por el GPS. Como está todo uniforme por la nieve decidimos atajar y evitarnos la vuelta que da el sendero (que no se ve). llegamos a la fuente y allí hay unas pocas personas. Es la segunda vez que estamos allí. la primera fue hace bastantes años con los primos, y en verano. Esta vez, con las nevadas que han caído, el caño de la fuente arroja agua a borbotones. Tenemos que tener cuidado con el empedrado que hay alrededor de la fuente porque está congelado y parece una pista de patinaje.

Comemos unos cacahuetes y nos sacamos unas fotos en la fuente. Ya nos queda la parte más fácil: bajar por el camino forestal hasta el aparcamiento. Cuesta abajo por buen camino y con poca pendiente. ¡Vaya diferencia con lo que habíamos hecho!

Misión cumplida. No hay lugar al que no podamos llegar.

Descansamos un ratito y comemos unos cacahuetes.
Abandonamos la fuente y la fotografíamos según la ven los que se acercan a ella siguiendo el camino más fácil. Nosotros somos así de chulos: Vamos por el camino más complicado. El sencillo se lo dejamos libre a los más flojos.
Fuente de la Campanilla desde el camino fácil.
Ahora nos encontramos a multitud de gente que sube por dónde nosotros bajamos. Estamos un poco cansados y sólo queremos llegar a casa para comer y sentarnos calentitos. Ya de vuelta, en el coche les pregunto a los chicos: "¿Qué? ¿Hacemos otra excursión a la nieve la semana que viene?". 
Como me imaginaba, me dicen: "No. Por este año basta de nieve..."

La ruta podéis encontrarla en:














martes, 13 de enero de 2015

¡Qué bien! Me han premiado


Si. Me han premiado. Es un premio muy humilde, sin remuneración económica de ningún tipo, pero a los que somos unos pobres diablos sin pretensiones de recibir miles de visitas al día (ni siquiera al año) nos hace ilusión que alguien crea que las cosillas que escribimos no están mal.

Quiero agradecer al blog de Zarzamora http://desdemiventanilla.blogspot.com.es/ la elección, junto con otros dos, de mi blog (no me gusta la expresión "nominar", me parece demasiado grandilocuente y extendida)

A continuación paso a responder las preguntas que me propone Zarzamora.

-¿Cuándo empezaste el blog y por qué?

Empecé en 2011, y pensé orientarlo hacia la descripción de rutas en bici, ya que fue en ese año cuando retomé de nuevo las salidas en bicicleta, como cuando era más joven, sólo que ahora voy en bici de montaña, y hago menos kilómetros porque ya tengo una edad de persona mayor (50 años).
Al final ni escribo a menudo, ni salgo en bici tanto como me gustaría, y reconozco que muchas veces me da pereza ponerme al teclado y escribir algo.

En fin, que el blog se ha convertido es una especie de cuaderno en el que a veces escribo lo que se me viene a la cabeza, y otras pongo fotos de excursiones que haya hecho yo solo o en compañía.

-¿De qué entrada estás más orgulloso?
De una muy corta que se llama CONDUCTOR. No es que esté orgulloso. Es que fue una cosa muy curiosa que vi una vez.

-¿Haces alguna publicidad del blog?
No. De hecho muchos de mis hermanos no saben que existe.

-¿Crees que tu blog tendrá fecha de caducidad?
No es mi intención dejarlo, pero lo que tampoco quiero es sentirlo como una obligación. No pretendo ser ningún líder carismático de internet ni que en la tele comenten mi blog, pero reconozco que me hace mucha ilusión cuando veo que algunas entradas tienen varias visitas. 

-Cuenta alguna anécdota relacionada con el blog.
Cuando una chica dejó un comentario en una entrada que trataba sobre mi aversión a recibir felicitaciones por mi cumpleaños, no porque me importe cumplir años, que me parece bien, sino por la importancia absurda que le da la gente. Pues bien. Esta chica estaba de acuerdo conmigo. También he de decir que visité su blog y me pareció todavía más rara que yo.


Y ahora yo elijo a otros 3 blogs.

Por las curiosidades matemáticas que muestra. Es entretenido y se pueden conseguir ideas muy buenas para enseñar a los niños

Por las cosas interesantes que cuenta de los edificios y lugares antiguos de Madrid.

Y por último, pero no por ello menos importante, este blog de divulgación científica cuyo lema "Ignora lo accesorio, atesora lo esencial" representa su misma esencia. En este blog podéis encontrar temas interesantísimos y muy bien explicados (no hace falta ser Premio Nobel para leerlos y entenderlos). Los escribe un físico que da clase en un instituto y es lo mejor que he visto en internet.

Y eso es todo amigos. Hasta la próxima.

sábado, 10 de enero de 2015

Acabando las vacaciones en el Hoyo Cerrado.

El día 8 de Enero, todavía de vacaciones, mis hijos empezaban el colegio y mi mujer tenía que trabajar. Era el día perfecto para irme a dar una vuelta por la Sierra de Madrid sin necesidad de mirar el reloj ni estar pendiente de ninguna obligación doméstica y familiar.

Hacía tiempo que había leído en internet que había un sitio muy bonito en la Hoya de San Blas, que se llamaba el Hoyo Cerrado. Las fotos mostraban un pequeño circo a bastante altura, rodeado de montañas y con una salida estrecha por la que caía un arroyo. Vamos, como los lugares a los que Heidi y Pedro llevaban las cabras a pastar.

Así que busqué un track para el GPS y así poder llegar hasta allí sin perderme. Y al día siguiente, después de dejar a los chavales en el cole, me dirigí hacia entornos inexplorados...

Justo después de llegar hasta la gasolinera que hay subiendo hacia Miraflores, giré a la izquierda por un camino sin asfaltar que lleva a unas fincas rurales y a un lugar de celebraciones que se llama Jacaranda. Después de unos dos kilómetros me metí por un tramo que prohibía expresamente el paso a vehículos no autorizados, pero como era el único camino que conocía por haber pasado por allí en bici, me metí por él confiando en que nadie me detendría. Además, según había visto en mapas, se podía llegar hasta allí por un camino que partía del pueblo de Soto del Real y que no tenía prohibiciones, Así que a la vuelta volvería por allí, que me sería más fácil encontrar el camino a la inversa.

Después de sortear baches y conducir con mucho cuidado para que el coche no se golpeara los bajos, llegué a un ensanchamiento del camino en el que había tres coches aparcados. Cogí la mochila y empecé la marcha. Nada más empezar hay que atravesar una puerta de las que hay en medio de los caminos forestales para que el ganado no salga, son de esas puertas sin cerradura pero que se abren hacia dentro de la zona acotada y que tienen un muelle que las cierra. de esta forma los animales no pueden salir a pesar de no tener cerrojo de ninguna clase.

El recorrido es bastante cómodo, a excepción de un tramo que hice por una especie de cortafuegos, y que no debí tomar, porque el ahorro en distancia no fue tanto como el gasto de energía que me supuso salvar esa pendiente tan empinada. En el track de Wikiloc están las indicaciones para que no paséis por ese tramo, en caso de que queráis hacer la excursión.

Después de la estupidez de atajar por el cortafuegos, el camino se suavizó bastante. A pesar de que es en subida, la senda que se sigue es cómoda y sin piedras hasta casi llegar al Hoyo Cerrado, y con pendiente muy asequible (a cambio, claro, de hacer mucho zigzag).

Una vez en el Hoyo, las vistas son preciosas, con un riachuelo que aporta el único ruido que se puede oir junto con el de los pájaros. Es un sitio perfecto para hacer una parada y descansar. En verano no sé si el arroyo llevará agua, pero sombra si que habrá porque hay árboles. En caso de tormenta o de tener que pasar la noche allí, también hay un pequeño chamizo que parecía en bastante buen estado.

Hoyo Cerrado.
Vistas desde el Hoyo. Al fondo el Cerro de San Pedro.
Lo que más me gustó es que no había nada de basura en el suelo. Se nota que la gente cerda que no respeta la naturaleza no son capaces de alejarse mucho del coche, y no llegan hasta allí. Es un sitio estupendo para visitar en primavera con buen tiempo y para comer allí. Si además van niños, se lo pasarán en grande.

Me comí mi bocata de pollo y continué la ruta. Había tardado un poco menos de dos horas en llegar hasta allí. Al ser una ruta circular, la vuelta fue por otro camino. Normalmente intento que las rutas sean circulares porque son más divertidas si no repites el camino de ida.

Seguí por una senda que seguía la falda de las montañas que forman parte de Cuerda Larga. En este tramo las vistas también son dignas de mención. En un macizo de piedras que se ve en esta parte del camino, mirando hacia abajo es fácil ver cabras encaramadas. Yo he visto una cabra con tres cabritillos. Hasta he podido sacarles fotos.
Cabras.
La senda confluye con un camino de grava que es más incómoda de transitar. Al parecer este camino de grava se construyó para llegar hasta unas jaulas que hay para hacer seguimiento de "ungulados" es decir, de las cabras que hay por esa zona de la Sierra. La jaula que yo vi parecía abandonada. Tenía poleas para subir las puertas, pero éstas no tenían cables ni cuerdas. También había un abrevadero vacío en su interior. En el exterior de la jaula, una lona la protegía del sol para resguardar al animal que hubiese entrado allí, Estaba señalizado con carteles de "Peligro. No pasar", me imagino que sería por si entra algún excursionista pringado y se cierra la jaula con él dentro. En Wikiloc también he marcado la posición de esta jaula.
Jaula para cabras.
El camino de grava sigue para después empezar otro tramo muy cómodo entre árboles y sin piedras. Este camino acaba en una construcción de madera que al parecer se utiliza en verano para el Retén de Incendios. Desde aquí, seguí la ancha pista forestal que me llevó hasta el punto de partida, Este tramo final bordea por abajo el prado de la Hoya de San Blas, y también hay muy buenas panorámicas.
Desde la pista forestal. El embalse de Santillana al fondo.
Vista de la Hoya de San Blas.
El track lo tenéis aquí:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8611175

Y el vídeo (no es muy bueno) aquí.
http://youtu.be/Tq0cgPxURjI

viernes, 2 de enero de 2015

Acabando el año en el río Guadalix

Lo que en un principio iba a ser una excursión con sólo tres personas, se convirtió en una de diez personas y un perro. En mi afán de que mis hijos se aficionen a pasear por el campo, les propuse ir al Hervidero del río Guadalix. Como a Álvaro sólo le apetecía ir con frío y ver el Hervidero helado, escogimos el 31 de Diciembre porque la previsión era de frío.

Nos juntamos el 31 de Diciembre de 2014 en el polígono industrial El Raso de San Agustín de Guadalix, y de allí salimos andando a las 10:00. Hacía bastante frío, y los chavales (Álvaro, María y Jaime) se detuvieron nada más ver la capa de hielo del río para romperlo con palos y piedras.

Cruzando el puente de madera al lado del polígono industrial.


Rompinedo el hielo.


Más adelante, cerca del Hervidero, bajamos de nuevo al río, en un recodo muy bonito en el que hace unos años pusimos un geocache. Como el geocache se lo llevó algún desaprensivo, nos llevamos otro y lo volvimos a esconder. Espero que este dure bastante más.


Buscando un lugar para el geocache.
Después llegamos por fin al Hervidero, bajamos con cuidado por las escaleras de piedra, no tenían hielo, pero imponen respeto. Un paso en falso y puedes sufrir una caída importante. A los niños les gustó mucho. Álvaro, uno de mis sobrinos y mi cuñado ya lo conocían, pero no así el resto. Allí estuvimos un rato haciendo el "turista", y después tuvimos que sacar a los chavales casi a rastras, porque se lo estaban pasando pipa dando palos al hielo.
El Hervidero.
Los pequeños exploradores.

María posando.
Desde allí subimos hasta el comienzo del camino del Cañón del río Guadalix y anduvimos hasta las cuevas que hay al lado del camino. Cuevas que, al parecer son artificiales y creo que tenían como objetivo que el agua pasase por ellas. Al final se lo debieron pensar mejor y trazaron la canalización al lado.

María emulando a Vilma Picapiedra.
Después del paseito, cada uno se fue a su casita, a preparar la última noche del año. Esto último lo digo con ironía, porque a mí esto de las cenas conmemorativas del Fin de Año me parece una estupidez, pero en fin... tengo asumido que soy raro y tengo que tragar con las costumbres sociales.

Podéis ver el recorrido y descargar el track para GPS en: