viernes, 30 de septiembre de 2011

Cañón del Guadalix (de nuevo)

El domingo pasado (25-09-2011) estuve de nuevo en bici por el Cañón del Guadalix. Esta vez fui acompañado por Javier y Dani. Pablo iba a venir, pero el día anterior se cayó y se hizo daño en las manos, así que no podía "manejar" su bici en condiciones. Con un gesto que le honra, a pesar de no ir con nosotros, hizo de chófer, ya que el coche de Javier se estropeó el día anterior (las desgracias nunca vienen solas).

A las 9:00 estábamos en la plaza de la apisonadora antigua en el Polígono Industrial de S. Agustín de Guadalix, listos para afrontar esta etapa. La primera parada fue en "Los Hervideros", unas cascadas escondidas en el cañón a las que se accede por unas escaleritas de piedra que parecen sacadas del pais de los Elfos del  Señor de los Anillos. ¡Y sólo a 2 km. del polígono industrial! Allí nos sacamos unas fotos como prueba de nuestra estancia en tan idílico paraje.

Los Hervideros del Río Guadalix

La escalera de piedra por la que hemos bajado.
Los "esforzados de la ruta" ponen la cámara de fotos en automático.
Volvimos a subir en nuestras máquinas para afrontar la subida hasta el comienzo del camino que nos llevaría a lo largo del río Guadalix por la ladera izquierda del rio (en sentido corriente abajo, que es como se referencian estas cosas). Rodamos tranquilamente los 4 kilómetros que nos separaban del Azud del Mesto, encontrándonos con otros "esforzados de la ruta" que se autocalificaban como "pelotón de los torpes", y que nos invitaban a adelantarles, a lo que nos negamos, ya que no teníamos prisa alguna. En algunas partes de esta zona tuvimos que echar pie a tierra por las piedras que había. Yo, además porque hace poco que utilizo los anclajes al pedal y todavía me da un poco de miedo caerme "con los pies en los pedales".

Llegamos al Azud del Mesto. Azud es una palabra que proviene del árabe y que significa presa, o ingenio para distribuir las aguas de regadío. La verdad es que no he visto esa palabra en ningún otro sitio similar, no sé por qué se usa aquí. Allí sacamos otras fotitos...
Javi & son delante de la "cabeza de piedra" del Azud del Mesto.
Azud del Mesto, encajonado en el valle. Se pueden ver los engranajes para subir y bajar las esclusas.
... y vuelta a la carga... Esta vez por una cuesta bastante empinada cuya dificultad principal consistía en las piedras y en mantener el equilibrio entre ellas sin caerse. De nuevo pie a tierra. Una vez pasado el tramo de las piedras volvemos a subir a la bici y hacia arriba.

Javier se quedó un poco atrás, y cuando ya habíamos llegado Dani y yo al desvío que había que coger hacia Pedrezuela, Dani, en un gesto que le honra, bajó a ver por qué no subía Javier. Se le había salido la cadena y subía a patita. Una vez que llegó pusimos la cadena en el lugar del que nunca debió salir y continuamos nuestra andadura.

Pasamos por Pedrezuela sin pararnos porque queríamos llegar cuanto antes al Embalse (también de Pedrezuela). Una vez en el embalse, que sorprendió a Javier y a Dani por su belleza, y porque no sabían ni siquiera que existía, hicimos unas fotos para documentar el reportaje y continuamos.
En el embalse de Pedrezuela.
Segundo percance: pinchazo de Javier en la rueda delantera poco antes de llegar a la presa del embalse. Lo arreglamos en un periquete y continuamos hasta la presa, dónde una vez más inmortalizamos el momento en un conjunto de pixels de la cámara de fotos.
Sobre la presa.

Vista desde la presa.

La presa del embalse de Pedrezuela.
Una vez que atravesamos la presa hubo que pasar por una valla que estaba cerrada. Después de pasar las bicis al otro lado por encima de la valla, Dani descubre que la tela metálica que hay al lado se puede abrir y cerrar. Para la próxima vez ya sabemos que no tenemos que hacer levantamiento de bici como deporte alternativo.

A partir de aquí ya sólo quedaban 14 kilómetros de un camino bastante bueno hasta el punto de partida. Fuimos bastante bien por el camino, que tenía subidas y bajadas no muy pronunciadas, pero que cansaban si ibas un poco rápido.

Por fin llegamos a un punto cerca del final desde el que se veía la primera subida hasta cober el camino del Cañón. Allí un ciclista del "pelotón de los torpes" con los que nos habíamos encontrado al principio de la ruta, se ofrecio a sacarnos una foto a los tres.
Ya casi hemos llegado...
Después de la foto decidimos coger un camino que venía en el mapa: "vereda de las mentiras". No sé el motivo del nombre, pero el caso es que el camino nos llevó a toda velocidad hasta el polígono. Cuesta abajo y con gravilla, a veces era conveniente echar el freno.

Y por fin llegamos de nuevo a la plaza de la apisonadora, en dónde nos esperaba Pablo. metimos las bicis en los coches y a casita. Hasta la próxima salida en bici.

El mapa del recorrido y las coordenadas GPS están en:

jueves, 8 de septiembre de 2011

Qué poca vergüenza...

Ayer leí que el diario Público va a acometer un ERE que afectará al 20% de la plantilla. Pensé en cómo iban a justificar un ERE los que siempre han puesto a parir a las empresas que han tenido que despedir a parte de sus empleados.


Hoy me he sorprendido aún más cuando he leído que UGT dice lo siguiente a propósito del ERE de Público:
"es rechazable que una empresa que ha experimentado un incremento en lectores y ejemplares, cerca de 95.000 ejemplares diarios de circulación, y que está cumpliendo los objetivos de reducción de pérdidas que tenían para este año proponga una regulación de empleo tan importante, 39 trabajadores de una plantilla de 190, en previsión de que no se cumplan los objetivos económicos fijados para el 2012"


Es decir, que el mismo periódico que se rasgaba las vestiduras porque las empresas pudieran acometer un ERE en previsión de futuras pérdidas, va y hace lo mismo. Y además cuando está cumpliendo los objetivos de reducción de pérdidas.


Estamos con lo de siempre: lo hace una empresa normal, incluso una pequeña empresa que no puede ya ni respirar por las deudas y la tildan de capitalista, antiobrera, etc.... Pero luego ellos, incluso sin llegar a situaciones extremas de pérdidas van y proponen un ERE. ¡Qué poca vergüenza !


Está visto que no hay nada peor que un capitalista comunista como el Sr. Roures.


Si yo fuera lector de ese periódico ya no lo usaría ni para limpiarme el culo.